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De cosecha propia
Recopilación subjetiva
"En un lugar de la mente, de cuyo nombre no logro acordarme..." Al Z. Heimer
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La mano
No la había perdido, pero le había quedado inútil como una flor tronchada. El soldado la miró con lástima y se preguntó qué podría hacer ahora con ella. Luchar contra los infieles ya no, pues necesitaba la fuerza de las dos manos. Necesitaba buscar otro camino y encontrar una fortaleza nueva, se dijo. Pensó entonces en escribir un libro y entrevió que eso podría otorgarle alguna nombradía. ¿Conseguiría el favor del Duque de Béjar?¿Protegeria este alto señor al desconocido soldado Miguel de Cervantes? Nada se perdía con probar.
David Lagmanovich
© 2009
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