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De cosecha propia
Recopilación subjetiva
"En un lugar de la mente, de cuyo nombre no logro acordarme..." Al Z. Heimer
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Huellas
Aprovecharon el pinchazo para bajar del remolque y estirar las piernas. Gulamo, apremiado por la naturaleza, olvidó las órdenes de su madre y, apartándose de la carretera, buscó un lugar tranquilo entre los matorrales. Al acabar se giró para regresar al camión y, de pronto, se acordó. Su madre, con la voz rota por la angustia, le gritó que no se moviera.
Nunca los había separado tanta distancia.
Diez metros eternos, infestados de minas.
Rubén Abellá
© 2009
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