Ella
Su pelo, serpentinas doradas que realzan su cara. Sus ojos, lagunas
profundas de azul celestial. Sus labios, sonrientes, carnosos, rosados,
sensuales, que dan a su rostro un toque especial. Sus mejillas ardientes,
su nariz magistral, su mirada viva, su vida misma.
Toda ella es como una puesta de sol en el mar; una hermosa brillantez
de la luz solar sobre el espumoso y verdiazul océano.
Y su cuerpo, ah, su cuerpo, delgado, altivo; sus curvas sinuosas
que dicen "te amo", aquel movimiento que lo hace vivo; aquel
cuerpo, salido de manos de un artesano.
Mi aburrida existencia se ve turbada cuando esa chica me dirige
una mirada y sueño despierto y me despierto en sueños con
esa Venus, con sus destellos.
David Tomé
© 03 de Noviembre de 1989
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