| Nota al margen:
Después de mucho tiempo sin escribir (se nota) e influenciado por
Guillermo Macho, retomé mis aspiraciones de poeta. En esa época
dorada que es la juventud necesitaba buscar salidas a mis emociones, ya
que de joven era bastante tímido, y encontré en la poesía
una buena válvula de escape.
En esta primera poesía hablo de la relación entre Guillermo
(el uno) y Belén (ella), típico romance entre quinceañeros
en el que no podía faltar un confidente, yo (el otro).
"¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía?, Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú Rima XXI. Gustavo Adolfo Becquer
"En un lugar de la mente, de cuyo nombre no logro acordarme..." Al Z. Heimer
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El uno, el otro y ella
El uno jovial, atractivo; el otro serio y misterioso. El uno lanzado,
atrevido; el otro tímido y fantasioso. Ambos amigos y compañeros tan
iguales y tan dispares. Salieron una noche de garbeo comerciando
entre los bares, y tras fracasar en el empeño invitaron
a unas chicas, en una especie de cita. El uno encontró su
ensueño en una simpática rubia mientras el otro hablaba con
las tres que quedaban. El uno se vio en lujuria saliendo con esa
chica, mientras el otro continuaba su vida sosa y perdida. Tras
una semana de romance el uno entro en gran trance; ella tenía
que dejarlo y él se hundió en su penuria. El otro
se hallaba en medio de parte de él y de ella, buscando a
esta querella una posible salida, manteniendo a ambos con la mirada
altiva; mientras el otro buscaba desesperado, la manera de que la
chica volviera a sus brazos en pena. Ella tenía sus razones y
las había expuesto; pero toda cara de la moneda tiene su
lado opuesto, y el otro intentaba sin poder sacar nada saber la
otra razón que su corazón atormentaba. El uno insistía
en verla pero ella daba evasivas. El uno quería tenerla pero
ella cada vez iba alejándose más de él. El
otro sigue sin saber cual es la razón segunda; mientras el
uno todavía alberga alguna lejana esperanza, y mientras la
luna mengua a las estrellas miradas lanza preguntándose el
por qué de su atormentada existencia.
David Tomé
© 02 de Noviembre de 1989
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